Los dos copríncipes de Andorra ya han firmado la ley del nuevo Código Penal, después de la polémica por el aborto, y así lo han notificado oficialmente a Sindicatura. Esto significa que en cuanto se publique en el Boletín Oficial del Principado de Andorra (BOPA) entrará en vigor un nuevo régimen penal que representa una evolución importante comparado con lo que había hasta el momento. La Ley de las Parejas de Hecho, en cambio, también entrará en vigor, pero sin la firma del copríncipe episcopal, el obispo de Urgell, Joan Enric Vives, que prefiere mantenerse al margen.
No se había producido una situación parecida desde 1995, cuando el entonces obispo, Joan Martí Alanis, dejó en blanco el espacio destinado a su firma en la Ley del Matrimonio. Pero el primero en estrenar esta posibilidad que otorga la Constitución a los Copríncipes fue el presidente de la República Francesa, François Mitterrand, que en 1993 no firmó la ley de la Nacionalidad. En ninguno de aquellos dos casos, ni Mitterrand ni Martí Alanis no justificaron su decisión, puesto que legalmente no es necesario.
Se sigue simplemente una tradición institucional según la cual los actos de un copríncipe son buenos si el otro no se opone. Los copríncipes son de manera indivisa los jefes de Estado y una sola firma es suficiente para sancionar, promulgar las leyes y ordenar la publicación en el BOPA. Es lo que sucede ahora con la ley cualificada de las uniones estables de pareja.
Cumpliendo el artículo 45.3 de la Constitución, el representante de Vives notificó ayer al Síndic General en funciones que había circunstancias que impedían la formalización del acto. En este caso, la ley que se aprobó de manera unánime en el Consejo el 22 de febrero pasado, entrará en vigor dentro de los plazos previstos, es decir, de manera inminente, pero sólo con la firma del copríncipe Jacques Chirac.
De esta forma, las parejas de hecho verán equiparados sus derechos con los matrimonios y el Gobierno tendrá tres meses para crear el Registro de Uniones Estables de Pareja, al cual se podrán inscribir libremente las parejas que demuestren una convivencia duradera.